QUINTO DÍA (20 DE JULIO)

El campamento Galicia-Asturias continúa sumando experiencias inolvidables en una semana repleta de convivencia, aprendizaje y diversión. La jornada del 20 de julio estuvo marcada por el equilibrio perfecto entre actividades acuáticas, propuestas creativas y una velada temática que despertó el entusiasmo de todos los participantes.
La mañana comenzó en uno de los lugares favoritos del grupo: la piscina. Allí disfrutaron de distintos juegos acuáticos, participaron en una sesión de aquagym y se refrescaron con una animada guerra de agua que llenó la instalación de risas y buen humor. Las altas temperaturas hicieron que esta actividad fuera especialmente bienvenida y permitió al grupo compartir momentos muy divertidos en un ambiente relajado.
Después hubo tiempo para disfrutar de momentos más tranquilos. Los participantes pudieron llamar a sus familias, jugar a juegos de mesa, conversar con sus compañeros o dar pequeños paseos por el entorno del albergue, aprovechando para recargar energías antes de las actividades de la tarde.
Tras la comida, la creatividad tomó el protagonismo con la actividad “La arquitectura a través del tiempo”. Organizados por equipos, los jóvenes diseñaron y elaboraron vistosas vidrieras inspiradas en diferentes estilos arquitectónicos. Además, continuaron preparando los disfraces y elementos escénicos de las representaciones teatrales en las que llevan varios días trabajando. La actividad permitió combinar imaginación, habilidades manuales y trabajo en equipo para dar forma a unas creaciones llenas de color y originalidad.
La jornada avanzó entre preparativos, ensayos y momentos de convivencia hasta llegar a una de las actividades más esperadas del día: la velada nocturna. En esta ocasión, los participantes se convirtieron en exploradores dentro de un original Safari Arquitectónico. La misión consistía en ayudar a recuperar unas herramientas que habían sido robadas mientras sorteaban diferentes pruebas y obstáculos sin despertar a una tribu que dormía cerca. Gracias a la cooperación, el ingenio y una buena dosis de sigilo, todos los equipos lograron completar con éxito la aventura.
La velada fue tan divertida que acabó convirtiéndose en la actividad estrella de la jornada. De hecho, la anécdota más comentada del día surgió precisamente durante esta actividad, cuando uno de los participantes no pudo contener la risa ante las situaciones que se iban produciendo durante la misión, provocando las carcajadas del resto del grupo y quedando como uno de los momentos más memorables del campamento hasta el momento.




