SEGUNDO DÍA (17 DE JULIO)

La segunda jornada del campamento Galicia-Asturias estuvo marcada por el deporte, el trabajo en equipo y las actividades acuáticas, convirtiéndose en uno de los días más divertidos y esperados hasta el momento. La gran protagonista de la jornada fue la piscina, un espacio que los participantes llevaban varios días esperando con ilusión y que disfrutaron al máximo desde el primer momento.
La mañana comenzó con diferentes propuestas deportivas y recreativas, entre ellas juegos con paracaídas que permitieron al grupo entrar en calor y comenzar el día compartiendo momentos de diversión y cooperación. Después llegó el momento más esperado: la piscina. Allí pudieron refrescarse, jugar, escuchar música y participar en una animada sesión de aquagym que hizo las delicias de participantes y monitores.
Tras la comida, la temática del campamento volvió a estar muy presente a través de diversos desafíos arquitectónicos. Los jóvenes, organizados en equipos, pusieron a prueba su ingenio construyendo estructuras capaces de resistir fenómenos como terremotos, huracanes, tempestades o tsunamis. Además, participaron en dinámicas de confianza en las que algunos miembros del equipo debían guiar a sus compañeros con los ojos vendados para completar distintas construcciones, una actividad que reforzó la comunicación, la coordinación y el trabajo conjunto.
La tarde continuó con un emocionante brilé gigante que mantuvo la emoción hasta el final. La igualdad entre los equipos fue tal que el juego se prolongó más de lo previsto porque nadie quería darse por vencido. La implicación y el entusiasmo demostrados por todos hicieron de esta actividad uno de los momentos más intensos de la jornada.
Después de una merecida ducha, llegó la cena, con un menú especialmente celebrado por los participantes: perritos calientes con patatas fritas. La jornada concluyó con una divertida velada musical protagonizada por unos artistas llegados “desde Miami”, que animaron la noche con canciones, bailes y concursos para poner a prueba los conocimientos musicales del grupo.
Entre las anécdotas del día destaca una simpática guerra de agua improvisada en la piscina. Mientras algunos participantes se refrescaban lanzándose globos de agua, Uxío, que intentaba descansar tranquilamente tomando el sol, acabó siendo sorprendido una y otra vez por varios proyectiles acuáticos que terminaron empapándolo por completo, provocando las risas de todos los presentes.


