SEXTO DÍA (21 DE JULIO)

El campamento Galicia y Asturias sigue sumando experiencias inolvidables y, en esta ocasión, los participantes disfrutaron de una jornada que combinó cultura, naturaleza, deporte y convivencia. La mañana comenzó con una visita al Museo de la Villa Romana, donde un guía acompañó al grupo en un recorrido por una antigua mansión romana, permitiéndoles descubrir cómo era la vida cotidiana en aquella época y conocer numerosas curiosidades sobre su historia y su arquitectura.
Tras la visita, el grupo se desplazó hasta la zona donde les esperaba una de las actividades más deseadas del campamento. Después de comer a la sombra de un área recreativa y disfrutar de un tiempo de descanso, llegó el momento de lanzarse al agua. Los participantes realizaron un recorrido en kayak por el río, compartiendo una experiencia llena de aventura, coordinación y diversión. Además, quienes lo desearon pudieron disfrutar también de las pedaletas y de un refrescante chapuzón para combatir las altas temperaturas de la jornada.
La actividad acuática se convirtió, sin duda, en la gran protagonista del día. Tanto participantes como monitores destacaron lo mucho que disfrutaron navegando por el río y compartiendo una experiencia diferente en plena naturaleza.
De regreso al campamento, la tarde transcurrió entre momentos de descanso, convivencia y preparativos para la recta final de la estancia. Tras la cena, llegó uno de los momentos más especiales de cada jornada: la apertura del buzón. Los participantes recibieron mensajes de sus compañeros, generando momentos de cercanía y sorpresa que refuerzan el buen ambiente que se vive en el grupo. Posteriormente, cada equipo continuó preparando y ensayando la obra de teatro que representará ante el resto de participantes, ultimando detalles para una velada que promete estar llena de creatividad y buen humor.
La anécdota más divertida tuvo lugar durante las actividades acuáticas. Algunos de los participantes que estaban disfrutando de las pedaletas lo estaban pasando tan bien que perdieron la noción del tiempo y prolongaron la actividad más de lo previsto, provocando las bromas y comentarios del resto del grupo cuando finalmente regresaron a la orilla.



