TERCER DÍA (18 DE JULIO)

Aventura por las calles de Velilla y trabajo en equipo sin descanso
Fecha: 18/07/2026
Los participantes del campamento Galicia-Asturias vivieron una intensa jornada de exploración, creatividad y cooperación. Un divertido Pekín Express por las calles de Velilla del Río Carrión, la construcción de ciudades y una velada llena de emoción fueron los ingredientes de un día inolvidable.
Grupo de participantes mirando a cámara con gorras, sobre un puente.

La aventura continúa en el campamento Galicia-Asturias y cada día trae consigo nuevos retos y experiencias para los participantes. La jornada del 18 de julio estuvo marcada por la diversión, la creatividad y el trabajo en equipo, en una combinación perfecta de actividades que permitió a los jóvenes seguir disfrutando y fortaleciendo la convivencia.

La actividad estrella del día fue un emocionante Pekín Express por las calles de Velilla del Río Carrión. Organizados en equipos, los participantes recorrieron distintos rincones de la localidad superando pruebas y desafíos que pusieron a prueba su ingenio, capacidad de orientación y colaboración. La propuesta permitió descubrir el entorno de una forma diferente y convirtió toda la mañana en una gran aventura compartida.

Tras la comida, el descanso y las llamadas a las familias, llegó el turno de un taller de construcción en el que los participantes dieron rienda suelta a su imaginación. Utilizando distintos materiales, diseñaron y levantaron originales ciudades, demostrando una gran creatividad y capacidad para trabajar de forma conjunta en la consecución de un objetivo común.

La tarde continuó con varios juegos cooperativos en las pistas deportivas. Entre los desafíos propuestos destacaron actividades en las que los equipos tuvieron que trasladar pelotas utilizando únicamente churros de piscina o localizar sonidos para completar diferentes pruebas. La comunicación, la confianza y la ayuda mutua fueron fundamentales para superar cada reto, convirtiendo la cooperación en la gran protagonista del día.

Después de una deliciosa cena, la emoción regresó con una original velada nocturna. En esta ocasión, los participantes tuvieron que construir refugios capaces de protegerles de unos traviesos lobos que acechaban en la oscuridad. Entre estrategias, imaginación y mucho compañerismo, consiguieron superar el desafío y cerrar la jornada entre risas y momentos para el recuerdo.

La anécdota más divertida del día se produjo durante una de las etapas del Pekín Express. Mientras los equipos buscaban a uno de los monitores para completar una prueba, aparecieron unos novios realizando una sesión de fotografías en la zona. La inesperada coincidencia sorprendió a todos y provocó momentos de confusión y muchas carcajadas entre participantes y responsables.

Participantes sentados en una escalera del pueblo durante las explicaciones de la actividad. Participantes trabajando en equipo, construyendo un carril por el que hacer rodar una pelota sin que se caiga con churros de piscina. Participantes pintando con pinceles una escultura de arcilla blanca Participantes trabajando en la construcción de un edificio a partir de materiales reciclados, como tapones y tubos de cartón. Grupo de participantes mirando a cámara durante el recorrido por el pueblo.