CUARTO DÍA (2 DE JULIO)

El campamento de Valencia continúa avanzando entre nuevas experiencias, trabajo en equipo y momentos de convivencia que los participantes recordarán durante mucho tiempo. La jornada del 2 de julio comenzó, como ya es tradición, con música para despertar y arrancar el día con energía antes de disfrutar del desayuno.
Durante la mañana, los chicos y chicas ultimaron los detalles de uno de los proyectos más importantes de estos días: la construcción de la maqueta de su pueblo ideal. Tras varios días de trabajo, creatividad y reflexión sobre aspectos como la accesibilidad, la sostenibilidad y la convivencia, llegó el momento de ensamblar todas las piezas y contemplar el resultado final. El entusiasmo y la implicación demostrados por los participantes hicieron de esta actividad una de las más valoradas del campamento.
Las altas temperaturas típicas de estas fechas hicieron que la piscina volviera a convertirse en una de las grandes protagonistas del día. Después del trabajo realizado durante la mañana, los participantes disfrutaron de un refrescante baño que les permitió relajarse, compartir juegos y seguir fortaleciendo las amistades que están surgiendo durante el campamento. Tras la comida y un tiempo de descanso, la piscina volvió a ofrecer un espacio perfecto para combatir el calor y disfrutar del tiempo libre.
La tarde continuó con diferentes juegos y dinámicas en una zona sombreada del recinto, donde los participantes pudieron mantenerse activos en un entorno más fresco y agradable. La jornada estuvo además acompañada por un ambiente especialmente festivo gracias a la celebración de los cumpleaños de Ian y Helena, que recibieron las felicitaciones y el cariño de todo el grupo.
Uno de los momentos más emocionantes llegó después de la cena. Reunidos frente a una proyección improvisada, los participantes siguieron con gran entusiasmo el partido de la selección española, celebrando cada jugada y compartiendo juntos la alegría de la victoria. Mientras tanto, quienes prefirieron otra alternativa disfrutaron de juegos y actividades en la terraza, asegurando que todos encontraran una forma divertida de pasar la velada.
Como cada noche, el día concluyó con la lectura de los mensajes depositados en el buzón del amor, una actividad que sigue convirtiéndose en uno de los espacios más especiales del campamento por los mensajes positivos y las muestras de afecto que intercambian los participantes. Tras una jornada tan intensa, el descanso llegó rápidamente para la mayoría de ellos.
La protagonista del testimonio del día es Nuria Tristante, de 13 años, quien destaca especialmente la oportunidad de conocer nuevos amigos y participar en los talleres organizados. Nuria explica que durante estos días ha aprendido nuevas palabras en valenciano y valora especialmente que en el campamento cada persona pueda mostrarse tal y como es. Además, reconoce que una de sus debilidades son las meriendas de coca elaboradas en el propio albergue. Veterana ya de los campamentos ONCE, asegura que sigue disfrutando de cada experiencia como el primer día.
Las fotografías de la jornada muestran distintos momentos de convivencia, talleres, comidas y la emoción compartida durante el seguimiento del partido de la selección española.


