QUINTO DÍA (3 DE JULIO)

La recta final del campamento de Valencia está dejando momentos inolvidables para todos los participantes. La jornada del 3 de julio comenzó, como es habitual, con música para despertar y cargar energías antes del desayuno. Tras organizar las habitaciones y prepararse para el día, llegó uno de los momentos más destacados de toda la semana: la visita de las compañeras de Servicios Sociales de la ONCE.
Los jóvenes prepararon una acogida muy especial para sus visitantes, demostrando la hospitalidad y el entusiasmo que han caracterizado al grupo durante estos días. Tras el recibimiento, tuvieron la oportunidad de mostrar el resultado del proyecto en el que han trabajado a lo largo de la semana: la maqueta de su pueblo ideal. Uno de los participantes explicó cómo se había desarrollado el trabajo por grupos, compartiendo las reflexiones y aprendizajes que han surgido alrededor de conceptos como la accesibilidad, la sostenibilidad y la convivencia.
La visita permitió reconocer el esfuerzo, la implicación y la creatividad demostrados por todos los participantes durante el campamento, poniendo en valor el trabajo realizado de forma conjunta desde el primer día.
Después de la despedida de las visitantes y de la comida, llegó el momento de combatir las altas temperaturas con una nueva sesión de piscina. El baño sirvió para refrescarse, relajarse y disfrutar de uno de los espacios más apreciados por los chicos y chicas durante esta edición del campamento.
Sin embargo, el momento más esperado de la jornada llegó tras la cena. Antes de comenzar la celebración, no faltó la tradicional lectura del buzón del amor, que volvió a llenar la noche de mensajes positivos, agradecimientos y muestras de cariño entre compañeros. Después dio comienzo la gran fiesta final, una velada donde la música fue la protagonista y en la que todos los participantes disfrutaron bailando y compartiendo los últimos momentos de convivencia de esta experiencia. La fiesta se prolongó hasta bien entrada la noche y se convirtió en uno de los recuerdos más especiales del campamento.
El testimonio del día es el de Pablo Perales, de 11 años, quien destaca especialmente el trabajo en equipo realizado durante la construcción del pueblo ideal. Pablo explica que esta actividad le ha ayudado a reflexionar sobre todo lo necesario para que una ciudad o un pueblo resulte agradable para todas las personas, así como sobre la importancia de la coordinación y la colaboración para alcanzar objetivos comunes. También reconoce que ha disfrutado reencontrándose con compañeros de otros años y haciendo nuevas amistades.
Con la satisfacción de todo lo vivido durante la semana y la emoción propia de los últimos días de campamento, los participantes afrontan ya el final de esta experiencia que ha combinado aprendizaje, convivencia, diversión y nuevas amistades.



