SEGUNDO DÍA (30 DE JUNIO)

La actividad en el campamento de Valencia continúa a pleno rendimiento. Tras comenzar la mañana con energía y un desayuno que los participantes disfrutaron con mucho entusiasmo, llegó el momento de retomar uno de los grandes proyectos de esta edición: la construcción del pueblo ideal.
Durante buena parte de la mañana, los grupos trabajaron en la elaboración de las maquetas de los distintos edificios que formarán parte de este municipio imaginario. Con materiales diversos y muchas dosis de creatividad, cada equipo asumió la responsabilidad de diseñar un espacio concreto, aportando ideas para que el resultado final sea un pueblo accesible, sostenible y pensado para todas las personas. La actividad, además de fomentar la imaginación, les está ayudando a reflexionar sobre las necesidades de colectivos diferentes y sobre cómo construir entornos más inclusivos.
Tras el intenso trabajo creativo, llegó uno de los momentos más esperados del día: la piscina. Aunque inicialmente algunos participantes no tenían claro si iban a darse un baño, bastaron apenas unos minutos para que todos acabaran disfrutando del agua y el buen ambiente. Entre chapuzones, juegos y risas, la mañana se convirtió en una excelente oportunidad para seguir fortaleciendo la convivencia y las amistades que están surgiendo durante estos primeros días de campamento.
Después de la comida, en la que triunfaron especialmente la coca valenciana y el arroz con pollo y verduras, los jóvenes continuaron avanzando en la maqueta del pueblo y participaron en diferentes juegos y dinámicas deportivas para mantenerse activos antes de prepararse para la noche.
La velada estuvo protagonizada por una nueva edición del clásico “Furor”, un divertido concurso musical en el que chicos y chicas demostraron su talento, su sentido del ritmo y, sobre todo, sus ganas de pasarlo bien. Como cada noche, la jornada concluyó con uno de los momentos más especiales del campamento: la lectura de los mensajes depositados en el buzón del amor, donde los participantes comparten palabras positivas y mensajes de cariño dirigidos a sus compañeros y compañeras.
El testimonio del día lo protagoniza Gerard Roca, de 14 años, quien destaca especialmente los juegos nocturnos y el buen ambiente que se vive en el campamento. Además, valora haber aprendido la importancia de diseñar espacios pensados para niños, personas mayores y personas con discapacidad, y reconoce que una de las mayores alegrías de esta experiencia es reencontrarse con amistades de otros años y seguir ampliando su círculo de compañeros. Como él mismo afirma con orgullo: “Ya soy un veterano y aún me quedan muchos campamentos por disfrutar”.
Las fotografías de la jornada reflejan precisamente algunos de los momentos más representativos del día: el trabajo colaborativo en los talleres de construcción de las maquetas y las actividades lúdicas desarrolladas durante la tarde.



