SEGUNDO DÍA (1 DE JULIO)

Hoy han comenzado plenamente las actividades de la acampada con una programación repleta de deporte, aventura y creatividad. Para facilitar el desarrollo de las propuestas, el grupo se dividió entre mayores y pequeños, permitiendo que cada persona pudiera participar en diferentes actividades a lo largo de la jornada.
Por un lado, una parte del grupo disfrutó de las actividades de aventura, entre las que destacaron el rocódromo y el paintball. La escalada permitió trabajar la confianza, la coordinación y la superación personal, mientras que las distintas pruebas de paintball estuvieron llenas de emoción y estrategia.
Precisamente durante esta actividad tuvo lugar la anécdota más divertida del día. Uno de los monitores recorrió el campo equipado con cascabeles y silbatos para facilitar su localización, mientras las personas participantes intentaban acertarle con sus disparos. Las carreras, los intentos de esconderse y las continuas risas convirtieron esta prueba en uno de los momentos más recordados de la jornada.
Mientras tanto, el otro grupo participó en las actividades relacionadas con la arquitectura y la construcción. Durante el taller, trabajaron en la elaboración de tipis, utilizando materiales recogidos del entorno y diferentes elementos reciclados. Además de desarrollar la creatividad, la actividad permitió conocer distintos tipos de viviendas tradicionales y fomentar el trabajo en equipo.
Tras una intensa jornada de actividades, llegó el momento de la cena y de prepararse para una de las veladas más esperadas: la noche del terror. A través de una historia que iba guiando la actividad y con buena parte de las instalaciones a oscuras, las personas asistentes tuvieron que superar diferentes pruebas llenas de suspense. Aunque hubo momentos en los que el ambiente consiguió poner los pelos de punta a más de una persona, la diversión estuvo garantizada en todo momento.
La velada se prolongó hasta bien entrada la noche debido al entusiasmo del grupo. Después de un día tan intenso, todas las personas se retiraron a descansar con la satisfacción de haber disfrutado de una jornada repleta de aventuras, aprendizaje y convivencia.
Testimonio del día: Juan Gabriel Barrul (17 años)
Juan Gabriel destaca que la actividad que más le ha gustado ha sido la escalada en el rocódromo, una experiencia que le ha resultado especialmente divertida. Además, explica que durante estos días ha aprendido cómo se construye un tipi y qué es una yurta, ampliando sus conocimientos sobre diferentes modos de vivienda tradicional.
Su comida favorita hasta el momento han sido las alitas de pollo y comenta que, aunque ya conocía a la mayoría de las personas del grupo por experiencias anteriores, está aprovechando estos días para conocer mejor a su compañero de habitación, Fran.
Juan Gabriel señala también que no es su primera participación en estas actividades, ya que lleva asistiendo desde hace muchos años y sigue disfrutándolas con la misma ilusión.






