CUARTO DÍA (15 DE JULIO)

Salimos este miércoles del albergue para vivir una jornada diferente llena de experiencias, convivencia y descubrimientos. Con las mochilas preparadas y muchas ganas de disfrutar, los participantes pusieron rumbo a Águilas para disfrutar de una esperada excursión que se convirtió en uno de los días más especiales de la semana.
La primera parada fue la Playa de Poniente, donde las elevadas temperaturas hicieron que el mar se convirtiera en el gran protagonista de la mañana. Juegos en la orilla, carreras sobre la arena, chapuzones y muchas risas acompañaron a un grupo que aprovechó al máximo cada momento. El baño en la playa fue, además, la actividad favorita del día para participantes y monitores, que disfrutaron de una jornada refrescante en un ambiente inmejorable.
Tras una mañana cargada de diversión, llegó el momento de recuperar fuerzas con la comida frente al mar. Más tarde, una parada en un parque con sombra permitió descansar antes de disfrutar de un helado que ayudó a sobrellevar una de las jornadas más calurosas del campamento.
Por la tarde, la expedición regresó a Lorca para visitar el emblemático Palacio Huerto Ruano. Allí, los participantes pudieron conocer la historia de este singular edificio y descubrir algunas de las curiosidades que rodean a sus antiguos habitantes. La visita se transformó en una experiencia aún más especial gracias a una entrevista improvisada que tuvo lugar en la sala de conferencias del palacio. Durante unos minutos, los jóvenes se convirtieron en auténticos periodistas, protagonizando preguntas, respuestas, sonrisas y momentos muy divertidos que terminaron convirtiéndose en la anécdota más recordada del día.
Después de regresar al albergue y recuperar energías con la cena, la jornada concluyó con el Juego de Estrategia de las Islas, una dinámica cooperativa en la que el grupo continuó trabajando valores como la colaboración, la participación y la construcción de espacios cada vez más accesibles para todas las personas.
Así terminó un miércoles intenso y emocionante, marcado por el mar, la cultura, la convivencia y nuevas experiencias que siguen fortaleciendo los lazos entre los participantes. Cansados por el calor, pero muy felices por todo lo vivido, los jóvenes se fueron a descansar preparados para afrontar un nuevo día de aventuras en este gran viaje hacia un mundo sin barreras.

