QUINTO DÍA (16 DE JULIO)

La semana sigue avanzando en el campamento de Murcia y Castilla-La Mancha y, aunque el cansancio comienza a hacerse notar después de varios días de intensa actividad, las ganas de seguir disfrutando permanecen intactas. El jueves arrancó con algo más de sueño de lo habitual, pero pronto la energía volvió a aparecer al pensar en todo lo que quedaba por vivir.
Durante la mañana, los participantes continuaron trabajando en uno de los grandes proyectos del campamento: la construcción del Mapamundi de la Arquitectura Universal. Las maquetas y monumentos siguen creciendo día tras día gracias al esfuerzo y la creatividad de todos los equipos, que continúan aportando ideas para diseñar entornos cada vez más accesibles e inclusivos. Ver cómo el proyecto colectivo va tomando forma se ha convertido en uno de los momentos más especiales de la semana.

Las altas temperaturas obligaron a introducir algunos cambios en la programación, pero el resultado no pudo ser mejor. Las actividades deportivas previstas se transformaron en una divertida Gymkhana de Agua, elegida como la actividad estrella de la jornada. Cubos, pruebas refrescantes y juegos por equipos convirtieron la mañana en una auténtica fiesta acuática en la que las carcajadas fueron las grandes protagonistas.
La diversión continuó durante el baño en la piscina, donde tuvo lugar una de las anécdotas más comentadas del día: una improvisada batalla de agua que terminó implicando a gran parte del grupo. Tampoco pasaron desapercibidos «el dúo que regala abrazos» ni las inesperadas situaciones generadas durante la cadena de “muertes” del juego de los asesinos, que provocaron numerosas risas entre participantes y monitores.
A lo largo del día también se siguieron grabando nuevos contenidos para el podcast del campamento. Los despistes, ocurrencias espontáneas y momentos inesperados hicieron que la grabación se convirtiera en una de las más divertidas de toda la semana, dejando recuerdos que seguramente seguirán arrancando sonrisas durante mucho tiempo.
Por la tarde llegó el momento de preparar la esperada Feria de Arquitectura Sin Barreras. Los participantes diseñaron sus propios uniformes utilizando pintura de relieve e inspirándose en diferentes elementos arquitectónicos. Cada camiseta reflejó la personalidad y creatividad de quien la elaboró, convirtiéndose en una muestra más de la riqueza y diversidad del grupo.
La jornada concluyó con una velada muy especial centrada en la estrategia y el trabajo en equipo. Lo que parecía un juego basado únicamente en la rapidez terminó transmitiendo un valioso mensaje sobre la importancia de reconocer y valorar las capacidades de cada persona. Los participantes descubrieron que la clave para superar uno de los retos estaba en saber leer en braille, transformando aquello que algunos percibían inicialmente como una dificultad en una auténtica fortaleza para el grupo. Fue una experiencia emocionante que reforzó uno de los principales aprendizajes del campamento: cuando cada persona puede aportar lo mejor de sí misma, todos ganamos.
Con la ilusión puesta en la gran feria final y muchos recuerdos acumulados tras una intensa semana de convivencia, los jóvenes se fueron a descansar preparados para afrontar una nueva jornada llena de emociones, creatividad y diversión.
